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miércoles, 17 de junio de 2015

Camino sin salida


Uno ya está cansado de ciertas cosas. Cada vez que salgo al campo voy a ver qué marrón me encuentro, con el detector de humanadas en marcha. Porque si fueran animaladas volvería contento a casa. Y es que por cada una de cal te comes ocho de arena.

Si hace dos días colgaba una fotos de la vuelta -un suspiro más bien- por la Calderona más feliz que una perdiz, me callaba que también había visto un rincón convertido en vertedero, un camino lleno de los cartuchos que "recogen los cazadores" y al menos un par de fardatxos, tres erizos y una culebra convertidos en alfombras del asfalto. Pero lo que realmente me ha agriado la semana fue una escapada a la zona de la charca. Antes de llegar, de lejos, ya me pareció muy luminosa, acostumbrado como estoy a verla acurrucada entre la maraña de pinos que la rodean. Y efectívamente, si las cosas parecen ir mal, seguramente van mal. 
La charca da a una pequeña vaguada encerrada en el bosque. Un pequeño reducto de lujo porque ofrece un microclima especial donde incluso he constatado la cría de petirrojo, especie escasa por aquí como reproductor porque busca precisamente eso: umbrías algo frescas y húmedas. Los pinos en la vaguada se entremezclan con algún acebuche que seguramente "plantaron" los zorzales e incluso algún algarrobo, pero donde de verdad se ve la diferencia es en el sotobosque: la jara, los lentiscos, palmitos, espartos  y tomillos ceden protagonismo al mirto, la retama, el labiérnago, la zarzaparrilla, el romero... Abundan los nidos de torcaz y en menor medida de tórtola europea. También crian por aquí las currucas, mitos, carboneros garrapinos, herrerillos capuchinos, verdecillos jilgueros, mirlos, oropéndolas, petirrojo, papamoscas gris, agateador común, arrendajo y alguno que seguramente olvido.


Pues bien, buena parte de todo esto está borrado de un plumazo. Casi todos los pinos de la vaguada han sido talados y yacen en el bosque. Numerosos nidos en las copas, echados a perder. Los que hubiera en los matorrales aplastados, pues más de lo mismo. 

No tuve tiempo apenas para ver mucho, pero no le encuentro sentido: algún pino de porte medio y multitud de pinos poco más gruesos que un brazo: crecen apiñados, la competencia es dura y solo son capaces de subir buscando el sol, no queda tiempo ni energías para engordar. Además, a 50-60 metros del holocausto, veo de cuando en cuando algún pino cortado entre sus hermanos indemnes, como una lotería. No le veo el aprovechamiento forestal, pero es que además la vaguada está totalmente aislada por el bosque, imposible entrar ahí a por la leña con vehículo alguno de más porte que una bicicleta. Físicamente un camino sin salida.
Ni tampoco me entra en la cabeza si han sido los cazadores que tienen una espera en la zona: tienen a los cerdos muy castigados y abrir de esta manera el bosque es en mi humilde una invitación a no pasar por ahí y además ahora se ve la caseta de espera desde mucho más lejos.

En fin, no encuentro explicación, por mucho que le dé vueltas solo veo otro camino sin salida. Pero si la hubiera, lo que no tiene perdón es que haya tenido que ser ahora, con los nidos en plena producción. La verdad, ya no me sorprende nada. Pero jode.

Si averiguo algo, pues ya diré. Estoy indagando de quién es la zona, quién ha hecho la gracia y si se puede denunciar o algo, pero veo que no sirve de nada. Parece que legalmente también es un camino sin salida. 


domingo, 16 de marzo de 2014

Esto se mueve

Malvasía cabeciblanca (Oxyura leucocephala) White-headed Duck
Hace 15 días que ví los primeros aviones comunes y desde ese día ha sido un goteo incesante de especies migradoras las que he ido añadiendo a mi lista fenológica, ya se oye en la marjal a primera hora el canto de la buscarla unicolor (Locustella luscinioides), los fringílidos, páridos y otros pequeñajos andan con sus duelos cantados e incluso algunos llegan a las manos. Las mariposas de nueva generación son ya más numerosas que las que han conseguido pasar el invierno . No hace falta que nos lo recuerden unos grandes almacenes: la primavera biológica, la que acatamos los que salimos al campo, empuja lenta pero inexorable y se abre paso.

Cerceta carretona (Anas querquedula) Garganey
Porrón pardo (Aythya nyroca) Ferruginous DuckHan sido varios los días en que me he escapado al Moro, a correprisa y sin poder completar nunca ni media marjal, pero siempre con sorpresas. El sábado sin ir más lejos pude avistar en un trocito de laguna un porrón pardo (Aythya nyroca), una malvasía (Oxyura leucocephala) y una cerceta carretona (Anas querquedula). No llevaba cámara, pero pude perpetrar alguna foto con el móvil pegado al teles, ruego indulgencia. Por supuesto a su alrededor abundaban los ánades reales (Anas platyrhynchos), frisos (A. strepera), cuchara (A. clypeata), colorado (Netta rufina), porrón europeo (Aythya ferina)... y aún había alguna cerceta común (Anas crecca) y un par de tarros blancos (T. tadorna). También andaban por allí algunos zampullines cuellinegros (Podiceps nigricollis), somormujos lavancos (P. cristatus). En la colonia de estérnidos ya hay un puñado de cigüeñuelas (H. himantopus), una pareja de avocetas (Recuvirostra avossetta) y un grupete de chorlitejos chicos (Charadrius dubius) a la greña. Resultan simpáticos inflando pecho para parecer más importantes y correteando como en una peli a velocidad rápida, pero tienen muy mala leche y a cada encontronazo vuelan plumas... nunca he visto bajas pero no me extrañaría. Los que andaban mucho más comedidos y apartados por si les caía algún sopapo eran sus primos los chorlitejos patinegros (Ch. alexandrinus)


Ratonero común (Buteo buteo) Common buzzardBúho campestre (Asio flammeus) Short-eared Owl 
Pero no solamente en la marjal bulle la primavera. Esta tarde, después de las obligaciones familiares y la preceptiva paella, he cogido la mochila y me he pateado 3 pequeños picos que rodean la zona en que estaba. Los páridos estaban a 1000 por hora, amenizando con sus cantos territoriales el bosque. Las currucas igual, reclamando por doquier. He podido ver mi primer vencejo (A. apus) del año y auqnue no eran las primeras, también un par de culebreras (Circaetus gallicus). Y no son los que se quedan con nosotros en verano los únicos que salen al escenario; también los que pasan. Hoy he podido ver una escena de las que se graban a fuego en la mente: un búho campestre (Asio flammeus) dándole caña a un ratonero (B. buteo). Ninguno de los dos se dejan ver en verano por aquí, a lo sumo el ratonero puede escaparse de la siguiente comarca más interior algún día, pero campestre desde luego no. Y sin embargo, le ha metido una buena paliza al pobre ratonero...


lunes, 9 de septiembre de 2013

Se acerca la noche

Chotacabras pardo (Caprimulgus ruficollis) Red-necked Nitghjar
Ardilla roja (Sciurus vulgaris) Red squirrelEl sol agoniza tras las montañas que rodean a la charca y como la misma sangre, los tonos rojos del cielo pasan a marrón y en seguida a negro. Como todos los días, hace un buen rato que pasó el ratonero que campea la zona en dirección oeste. Es septiembre y hace unos días que no se oye el ronroneo machacón del chotacabras gris ni el canto metálico de su primo el pardo, aunque aún puede verse alguno por los caminos. También hace unos días que dejaron de oírse e incluso verse las tórtolas europeas. Aunque ya empiezan a irse las primeras, las palomas torcaces resisten y aguantan, quizás se quede alguna este invierno. Aún se puede ver a estas horas alguna rezagada buscando cobijo entre los pinos. Las ardillas también han pasado ya a su hora de tranquilidad. Este año no se oyó al autillo, a ver si hay suerte y el que viene retornan. Arrendajos, páridos, agateadores, pinzones, petirrojos... todos los vecinos bulliciosos de la charca se han callado y cada uno ha buscado su hueco, incluso las ranas han enmudecido y solamente se oye algún que otro sapo partero: las lluvias de la pasada semana los han animado. 

Erizo europeo (Erinaceus europaeus) European HedgehogA lo lejos veo un zorrete probando suerte: se adivinan conejos a los pies de la colina, pero no son presa fácil, andan siempre atentos y miedosos; esta tarde pasaron los cazadores con perros y porras, pero estos pequeñajos son listos y prefieren salir al caer el sol, cuando aquellos vuelven a casa quejándose por la poca caza. Más vale que no se encuentren al zorro, porque pagará los platos rotos. 

Búho real (Bubo bubo) Eurasian Eagle-Owl. Carboncillo/charcoalSe acerca un erizo, anda a lo suyo y viene a contraviento, parece que no me ha detectado o quizás adivina que no soy peligroso. Seguramente desconoce que el recurso de convertirse en bola no le serviría de nada contra mí, de la misma forma que no les sirve contra los coches en las carreteras... esa es historia para otra entrada. ¡Eh!, al fondo algo que recuerda a una rata ha pasado fugaz, casi etéreo. Pero no, no corre como una rata y además se le adivina el contraste: es un lirón careto, un discreto habitante del barrio, casi un fantasma. Y como los fantasmas, sale por la noche y apenas se deja ver.
De repente, todo el valle enmudece y se estremece: canta el Duque, se adivina su silueta en el cortado del norte y alguien caerá esta noche en sus garras, ni siquiera el zorrete está a salvo.

domingo, 19 de mayo de 2013

El guardabosques

Nadie pondría en duda que la labor del guardabosques es no sólo guardar y vigilar el bosque sino también ayudar a su mantenimiento y buen estado. Y eso es lo que hace el arrendajo (Garrulus glandarius): vigilante incansable del bosque, voz de alarma cuando se acerca el peligro y aunque quizás este detalle sea menos conocido, reforestador.

Arrendajo (Garrulus glandarius - Jay ) Acuarela sobre lienzo de algodónTropezaremos con él en casi cualquier bosque de una mínima entidad a lo largo de toda Europa. Por supuesto primero oiremos su graznido medio gutural, medio nasal: Kruaaaaak y con un mínimo de suerte lo veremos irse con su vuelo algo lento, directo y sin vacilaciones en cuanto a dirección pero al tiempo undulante, irregular en altura, podría decirse que indolente. Lo que más llama la atención sin duda alguna es el obispillo blanco inmaculado contrastando con la cola oscura, puede que incluso veamos el panel blanco que forman la base de las secundarias...  Si lo esperamos agazapados o somos lo suficientemente discretos, quizás lo podamos ver unos segundos o incluso algún minuto antes de que nos detecte y dé la alarma. Difiere de su familia, los córvidos, no solo por ser con diferencia la especie más forestal, sino también por su colorido: marrón anaranjado lavado en gris en la mayor parte del cuerpo, blancos el mentón, vientre, obispillo y parte de ala, negra la bigotera y parte del ala, castaño el píleo. Y un muy evidente panel de color azul claro formado por las cobertoras del ala.

Arrendajo (Garrulus glandarius - Jay )
Arrendajo (Garrulus glandarius - Jay )

Como buen córvido, muestra comportamientos sorprendentes, como la costumbre de esconder comida en época de bonanza e ir a por ella cuando escasea, este hábito lo convierte en reforestador, ya que alguna de las semillas que entierra y olvida germinará. También comparte con sus "primos" su carácter oportunista y "todoterreno", no duda en completar su dieta omnívora con huevos o polluelos que encuentre por el bosque. He leído que la costumbre de imitar el canto de otros pájaros le sirve para atraerlos y depredar sobre ellos pero la verdad es que después de haber visto cientos de ellos y poder constatar que sí imitan a sus vecinos paseriformes, nunca he podido ver ataque o intento y de hecho no suelo ver alarma en los pequeños pájaros cuando el arrendajo anda cerca.
Aunque suele ser una especie bastante tímida y huidiza, en algunos lugares parece que se han acostumbrado a la presencia humana y toleran su proximidad, recuerdo especialmente un grupo familiar que merodea las proximidades del jardín botánico de María (Almería) y que aunque mantiene las distancias, están atentos a la gente que pasa y deja restos de comida. No en vano son primos de los rabilargos.
Arrendajo (Garrulus glandarius - Jay )