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martes, 16 de junio de 2015

Colores de la Calderona


Aunque solo tengo que salir del casco urbano de mi pueblo y dar un paseo por su zona oeste para pisar la Calderona, de nuevo ha sido el curro el que me ha llevado a ella y a cruzar su corazón por donde hacía al menos un par de años que no pasaba. Y meterme en el cuerpo muchas ganas de más.

Sierra de bandoleros, abrupta y quebrada.
De jara, tomillo y romero.
Madroños, alcornoques, cerezos... 
Emoción en estado puro. 

Pero mejor cierro la boca y me limito a dejar unas imágenes, bocetos de algunos colores de la Calderona. 
¡Saludetes!


















































martes, 28 de abril de 2015

Breve vistazo al Carraixet

Soltero...

Vistazo breve... y ahora caigo que primero en el blog. Imperdonable.

...casados.
Para quien conozca el tramo final del barranco del Carraixet, lo que diga aquí le sonará a poco, a resumen hecho deprisa y corriendo, de andar por casa. Para el resto, pues confirmo que una entrada de blog no deja de ser un vistazo (muy) superficial y puestos a ser escuetos, resumiría el Carraixet en dos palabras: auténtica joya. En esta zona, las surgencias de agua dulce mantienen un caudal bastante regular durante todo el año, creando una microzona de un valor ecológico incalculable y -en mi opinión- enormemente infravalorado incluso por pesos pesados de esta afición. Al primer vistazo, destacan las especies exóticas o introducidas: azulones casi amaestrados, pato criollo, mandarín y todas las hibridaciones posibles, algún que otro ganso, tortugas de orejas amarillas y también de orejas rojas (o de Florida, Trachemys scripta scripta y T.s. elegans), enormes carpas europeas y también doradas, cotorras de kramer e incluso argentinas por los alrededores. Pero también abunda el mújol y es imposible no ver a la numerosa población de fochas y pollas de agua y con un poco más de atención, a sus primos los calamones o las garzas, garcetas, garcillas cangrejeras, etc. Ya puestos en faena, puedo contar con orgullo que he pasado cientos de horas en este rincón: la mayor parte de mi formación como anillador fue aquí, de la mano del maestro Raúl ¡saludos! y la lista de especies que pasan por el cauce o sus márgenes es interminable: anátidas de todo pelo, todas las ardeidas nacionales, flamenco, cigüeñuelas, chorlitejos, andarríos, agachadizas, gaviotas (la única que baja habitualmente es la reidora y en menor medida la patiamarilla y audouin), fumareles común y cariblanco, charrancitos, charranes, palomas y tórtolas (ambas), mochuelo, autillo, vencejos, martín pescador, abubilla, abejarucos, cogujadas, terreras, totvías, bisbitas comunes y alpinos, las 3 lavanderas ibéricas, petirrojos, rueiseñores, pechiazules, colirrojos tizón y real, collalbas rubia y gris, tarabillas común y norteña, zorzales, mirlos, todos los hirundínidos, ruiseñor bastardo, buitrón, carriceros común y tordal, carricerín común y real, zarceros, buscarlas común y pintoja, mosquiteros comunes y musicales, currucas cabecinegras, capirotadas, zarcera, carrasqueña, carboneros comunes, moscones, alcaudones meridional y común, urracas, estorninos, gorriones, pinzones, escribanos palustres... la lista no es exhaustiva y seguro que olvido alguno más o menos habitual (por ejemplo ahora me ha venido a la mente el cernícalo), aparte de dejar fuera a visitantes muy ocasionales (como águila pescadora, estornino rosado, que se me ocurran a bote pronto). 

Tortuga de orejas rojas (Trachemys scripta elegans)

Tortuga de orejas amarillas (Trachemys scripta scripta)
Tortuga de orejas amarillas (Trachemys scripta scripta)
Fijáos en el peazo pez que pasa por detrás (la tortuga era
prácticamente del tamaño de una polla de agua)
El caso es que hoy trabajaba en Alboraia y llegaba a mi siguiente destino unos 15 minutos pronto, así que me he pasado por allí (quizás haga un año que no pasaba, uff) a echar un ojo. En principio 15-20 minutos no dan mucho de sí, pero en este rincón allá donde mires hay algo que ver, y no paras ni 10 segundos para buscar qué mirar, más bien tienes que decidir qué obviar. Aquí os dejo un pequeño resumen de lo que he podido afotar. El escaso tiempo -invertido al 99% en observar-, la cámara de paseo que no da de sí para vuelos, y las distancias demasiado grandes para inmortalizar paseriformes, obliga a dejar la cosa en objetivos facilones; tendréis que creerme si os digo que el aire estaba plagado de fumareles, vencejos, hirundínidos y todo  el entorno salpicado de avecillas de todas clases.
Los que no andan ya con la prole a cuestas, como los azulones con algunos pollos del tamaño ya de una codorniz, van arriba y abajo con cebas y material para hacer nidos, incluso los peces andan revolucionados. 
La vida bulle en el Carraixet.










Cualquier hueco es bueno para formar una familia...



domingo, 30 de noviembre de 2014

El bosque escondido

En los últimos 25 años he pasado justo por la linde de un pequeño bosquete, casi rozando alguna que otra rama al menos 1 vez por semana. Eso hace más de 1200 veces... siendo prudente, porque casi seguro sean más del doble. Lo tengo a unos 15 minutos de mi casa (en coche). Y sin embargo, hasta hace tres semanas no lo había visto. Bueno, para ser correcto, no lo había mirado. Y como miles de cosas cotidianas, que ves pero no miras justamente por estar tan cercanas, hasta ahora había sido transparente para mí, invisible.
No es un bosque cualquiera, más bien es una Torre de Babel de árboles. En él se entremezclan pinos, abetos y juníperos propios de zonas frías o montaña con los más remilgados cipreses y álamos o incluso jacarandas, palmeras, ficus y magnolios tropicales. Salpican la zona las acacias, la falsa pimienta o el plátano de sombra. Incluso algún naranjo te encuentras por cualquier rincón. Y no falta el sotobosque con crasas varias, adelfas, boj, piracanta, mirto, hibiscus... en fin, un batiburrillo de especies.

Ya parece claro que no es un bosque al uso; estoy hablando de un jardín. Para ser exactos, el jardín de la zona central de la Av. Blasco Ibáñez de Valencia, en lo que aquí atañe por la zona Universitats-Hospital Clínico. Lamentablemente las últimas semanas tengo que pasar muchas horas en la zona y aprovecho los ratos muertos para desconectar como mejor sé: observando la vida.  Y cuando uno se sienta en cualquiera de sus bancos y mira con ojos de mirar, no puede dejar de ver que tiene un bosque a su alrededor, un pequeño ecosistema quasi-forestal. 
Tenemos árboles, arbustos, herbáceas y aunque no lo parezca, una buena representación faunística. Los mamíferos más allá de ratas y ratones que se adueñan de la noche me temo que se quedan en perros y gatos. Y, recluídos entre asfalto en tan pequeño bosque, no debe ser fácil, pero tampoco me extrañaría que hubiera algún lirón careto... te los encuentras en los rincones más insospechados. Los anfibios y reptiles deben ser testimoniales, me imagino que la lista de especies puede ser un par de especies o tres: salamanquesas y quizás alguna lagartija. Pero la cosa cambia con los artrópodos y más evidentemente con las aves.

Un buen número de saltícidos, licósidos y tómisidos se encuentran por los arbustos a la espera de alguna que otra mariposa aunque por estas fechas ya solamente se ve algún piérido que se resiste al paso del tiempo e incluso alguna esfinge-colibrí. Seguro que en primavera y verano no deben faltar los ninfálidos, sírfidos, las crisopas, los hemípteros y coleópteros... buena pinta tiene para ello si los del ayuntamiento no se pasan las semanas fumigando, que es probable.

Pero la fauna más evidente -como de costumbre- son los emplumados. No me sorprendió ver gorriones, lavanderas blancas, mirlos, estorninos, tórtolas y palomas, más bien me hubiera sorprendido no verlos. Pero no esperaba ver con la máxima facilidad y sin más esfuerzo que esperar un minutillo sentado en un banco a las cautelosas cotorras, tanto de kramer como argentina, a los carboneros comunes o a las currucas cabecinegras y capirotadas. Y sí me sorprendió bastante ver pasar como si no fuera con ella la cosa a una lavandera cascadeña.


Algún mosquitero andaba por la zona también, aunque la verdad es que no hay muchos. Pero por supuesto los que sí andan por todos los rincones son colirrojos tizones y petirrojos. Un par de días llegué a oir pinzones sin lograr verlos y hace algo más de un mes me encontré en el barrio de al lado, también en plena Valencia, un zorzal común muerto, seguramente golpeado por un coche.

En fin, que estoy en dique seco de salidas y me temo que algún tiempo más durará la cosa. Sinceramente ni de escribir tengo ganas y bastante me ha costado ponerme con esta entrada, pero aquí dejo testimonio y cutrefotos para constatar que siempre hay algún rinconcillo para ver pasar la vida, incluso en medio de la urbe. No deseo tener que pasar un solo día más allí por obligación, pero desde luego me apunto en la (larga) lista de tareas pendientes hacer alguna que otra visita para comprobar la zona.



miércoles, 8 de octubre de 2014

Popurrí

Hace mes y medio que no escribo nada de campeo pero sigo vivo, que no es poco. Mientras tanto, han sido pocas y cortas las salidas al campo: un viaje relámpago de 4 días a la Francia más rural, un paseillo por el Pirineo oscense, alguna jornada de anillamiento con vistazo rápido en Tancat de Milia, alguna visita rápida al Moro... lo dicho: muchas pequeñas cosas pero nada gordo para ponerme a escribir nada. Así que ahora que son un montoncito de cosillas aquí os cuento un popurrí del último mes y me quedo tan ancho.

Cordes-sur-Ciel (Tarn)
 Al que pueda, que no se pierda la Francia del norte del Midi, con sus bosques maduros interminables, el silencio y la parsimonia, las ciudades detenidas en el tiempo... yo desde luego repito cada dos años como muy mucho y puedo prometer que recargo pilas. La zona no es nada del otro mundo para ver aves, pero si te gustan las setas y los insectos, disfrutarás como un enano. De todas formas, es igual: pasear por sus bosques y campos, por sus aldeas y ciudades y degustar la gastronomía local vale la pena. Sin la menor duda.


Vuelvepiedras (Arenaria interpres) TurnstonePor el Moro la cosa ha estado (muy) floja. Mientras yo andaba por Francia, se vio aquí un andarríos de Terek, una auténtica megarareza, pero la verdad es que con la sequía que hemos estado padeciendo hasta hace 15 días el moro ha estado más seco que un bocadillo de polvorones y parece un milagro que semejante "personaje" eligiera este rincón para pasearse. Con esa perspectiva en la marjal y la escasez de tiempo, me sobran dedos en una mano para contar las veces que he pasado este verano por allí.
Aún así siempre hay algo que ver, sobretodo con el paso. Estas dos últimas semanas se han dejado caer collalbas grises, alguna rubia, tarabillas norteñas, papamoscas, carraca, abejeros, etc. A pesar de que ha llovido una cantidad respetable de agua, la squía ha sido muy severa y los niveles de las lagunas dan risa, por ello apenas he visto algún correlimos menudo y común (Calidris minuta & alpina), chorlitejos (Charadrius dubius, hiaticula & alexandrinus) , andarríos bastardo (Tringa glareola) , archibebe común (T. totanus) y claro (T. nebularia)... incluso las cigüeñuelas (H. himantopus) se cuentan por una o dos docenas en todo el moro. Pero lo dicho: siempre hay algo que ver. Hace unos días (tengo que mirar los apuntes) en un paseo por la zona de playa del moro para ver algún limícola despistado, pude contar ¡52! vuelvepiedras (Arenaria interpres). Todos los años se ve alguno, pero 52 debe ser uno de los registros más altos de cualquier año no por el moro sino creo yo en toda la comunidad valenciana.

El sábado 4 (por 4ª semana consecutiva), jornada de anillamiento de puertas abiertas en Tancat de Milia, con un record de decenas de asistentes (a falta de confrmar el recuento pasaron de sobra los 70)

Y bueno, poco más: en este último mes hemos tenido capturas para anillamiento de curruca mosquitera (Sylvia borin), mosquiteros musicales (Phylloscopus trochillus), buen paso de martines pescadores (Alcedo atthis) el primer mosquitero común (Ph. collybita), muchos individuos con grandes cargas de grasa y la recuperación de un carricero común de Francia hace unos días y otro de Italia por un compañero  corroboran lo que es evidente: estamos en plena migración. ¡al campo quien pueda, que se acaba!

Y como es una entrada popurrí, de bonus dejo un curculiónido a ver si alguien lo identifica a nivel de especie:




miércoles, 7 de agosto de 2013

Nosotros también somos animales

Algunos más que otros, pero ése es otro cantar.

Pinturas rupestres, gente. Cave painting, people. Barranco Moreno (Bicorp)
Pinturas rupestres, ¿ciervo?. Cave painting, deer?. Barranco Moreno (Bicorp)
No hace tanto ( biológicamente un suspiro ) que Homo sapiens vivía en cuevas y recolectaba lo que buenamente encontraba -carroña incluida- y cazaba lo que podía. Si bien en aquellos tiempos el hombre ya había abierto brecha y prevalecía sobre el resto de fauna gracias a su inteligencia y al uso de herramientas, no había gran diferencia entre esta especie y el resto en cuanto a forma de vida y peligros a los que hacer frente. Probablemente dedicaban gran parte del día a buscar comida o quizás materiales para fabricar útiles que a su vez usarían en proveerse de comida o defenderse (o atacar) de fieras, humanos enemigos incluidos. Sin embargo, al menos algunos miembros de los grupos en que se organizaban tenían tiempo de pensar en lo que habían pasado y quizás en lo que iba a pasar. Puede que incluso se reunieran a la hora de descansar y compartiesen relatos. De ahí a representarlo y dejar constancia sólo hay un paso, aunque es posible que pasasen cientos de años para darlo. Podemos conjeturar, pero poco más. Tampoco parece claro que las pinturas fueran obra de algún miembro particular del grupo dedicado a ello o de aquél que quisiera y supiera.

Pinturas rupestres, zorro. Cave painting, fox. Barranco Moreno (Bicorp)
Pintura rupestre. En el centro se aprecia un zorro
Las ondulaciones a la izquierda podrían ser representaciones
 de agua del barranco e incluso alguna cascada.
Barranco Moreno (Bicorp)

Yo particularmente apenas sé nada de pinturas rupestres, pero las que conozco en la provincia Castellón o las últimas que pude ver este mes de junio en el Barranco Moreno de Bicorp están en abrigos rocosos, simples entradas en paredes de barrancos que apenas resguardan de la lluvia y malamente del viento. Puestos a elucubrar, la impresión que me dio es de algún pequeño grupo -o incluso individuo aislado si ello es posible- que resguardado en ese pequeño escondrijo de alguna tormenta pasó las horas muertas representando las vivencias ocurridas o por ocurrir. Sin embargo, parece que el pigmento no es algo que se consiguiera escupiendo en el suelo y removiendo, así que ello implica que el asentamiento sería más permanente que un simple refugio accidental o que entre los enseres que portaban estaba este pigmento... ni idea.

Pinturar rupestre, cabra. Cave painting, goat.
Si esto no es una cabra...

Lo que sí puedo asegurar es que observando esas pinturas de gente que vivió en nuestras tierras de manera tan salvaje y precaria hace unos miles de años -aparentemente hace unos 9000 en este caso- no podía dejar de pensar en lo que nuestra ropa, móviles, cámaras de fotos y artilugios varios intentan tapar: nosotros también somos animales. No lo olvidemos.


domingo, 9 de junio de 2013

De amores y otras cosas (II)

Estérnidos y gaviotas volando sobre la colonia. Terns and gulls flying over the colonyDecía en la anterior entrada sobre la colonia de estérnidos de la Marjal dels Moros que estaba siendo ocupada por charranes y charrancitos, canasteras, gaviotas... aquí al lado tenéis una foto para hacerse una idea del aforo. Ni mucho menos es  contínua esa densidad de aves volando, estas "estampidas" ocurren cuando algún posible depredador se acerca demasiado a la colonia. Da igual que sea perro o gato, garzas, gaviotas grandes (Audouin o patiamarilla), alguna rapaz de cuando en cuando como el águila pescadora o el aguilucho lagunero o incluso algún fotógrafo que no sabe ver los límites; cuando cualquier amenaza entra en el radio de acción invisible pero inquebrantable de la colonia, se levanta en cuestión de segundos una nube que desanima al más pintado. 

Las familias ya se han asentado y se ven los primeros pollos de charranes y cigüeñuelas, que exceptuando  gaviotas y chorlitejos son los primeros en aparecer.

Cigüeñuela común (Himantopus himantopus). Black-winged Stilt.
Cigüeñuela común (Himantopus himantopus). Black-winged Stilt.

Charrán común y pollo. Common Tern and chicks. Charrán común y pollo. Common Tern and chick.

Hay que andar muy atento para ver a los jovenzuelos. Poseen un plumaje extremadamente críptico y   aunque estén delante de nuestras narices es fácil que no los veamos y un buen puñado de ellos "se materialicen" ante nuestros ojos al parecer sus padres con la ceba. Por ejemplo, ¿cuántos polluelos véis en las imágenes inferiores?  Desde luego, es imprescindible hacer click en ellas para verlas en grande y estar atentos. Estar, están ahí.

Polluelos de charrán común. ¿Cuántos hay y dónde? Common tern chicks. How many are there and where?
Polluelos de charrán común. ¿Cuántos hay y dónde? Common tern chicks. How many are there and where?











Estos pollos abandonan el nido al poco de nacer y aprovechan su plumaje para no ser descubiertos.. cuando acecha algún peligro se aplastan contra el suelo y/o camuflan con alguna pequeña mata y permanecen totalmente inmóviles confiando en su plumaje críptico. Aprovecho para recordar que jamás debemos acercarnos a un nido de manera deliberada y en el caso de las colonias, mucho menos, ya que la densidad de polluelos es muy alta y es probable que aplastemos alguno sin ni siquiera llegar a verlo. Lo mismo es válido para los huevos, que en gran número de especies que anidan en el suelo son también virtualmente indetectables. Y si paseáis por playas de guijarros y véis chorlitejos en época de cría, evitad la zona, aún sabiéndolo y estando atentos, podeís pisar los huevos o pollos, y no llegar a verlos.

Los peligros son muchos y las bajas también (he desestimado subir fotos de pollos muertos, pero habíalos); respetemos las zonas de reproducción, que bastantes toros tienen que lidiar como para sumarnos a la lista de problemas aunque sea de manera involuntaria. Son varias las personas que he visto subirse a los terraplenes que bordean la colonia para obtener una mejor vista y lo único que consiguen es una nube de aves estresadas. Tenemos un observatorio en esta colonia o en la del Racó de l'Olla (Albufera) perfectamente habilitado para observar el milagro, desde él dominamos la mayor parte de la colonia sin molestar (todas estas fotos están tiradas desde ahí) . Evitad, eso sí, hacer excesivo ruido, sacar brazos -o cualquier instrumento- por las ventanas, hablar en voz alta... esto es una sala de matenidad :)

Aquí os dejo el último peligro he visto acechar a la colonia. Los adultos trabajaron arduamente y  consiguieron echar al intruso que al final no sabía ni por dónde salir del lío en el que se había metido:

Culebra bastarda  (Malpolon monspessulanus)  en la colonia. Montpellier snake (Malpolon monspessulanus) in the colony.
Culebra bastarda  (Malpolon monspessulanus)  en la colonia. Montpellier snake (Malpolon monspessulanus) in the colony.

La vida es bastante dura en la colonia y hay bastantes bajas... pero al final se abre paso y sigue un año más:

Charrán común y pollo. Common Tern and chicks.






jueves, 25 de abril de 2013

De amores y otras cosas...

        

Colonia de estérnidos. Breeding colony of terns.
Charrán común (Sterna hirundo - Common Tern)
Si te acercas a la Marjal dels Moros en abril sería imperdonable no pasar un rato -y quien dice un rato, dice unas horas- por la colonia reproductora de estérnidos y ver en directo el milagro de la vida. Ya en los primeros días del mes van llegando contingentes de charranes comunes (Sterna hirundo), las canasteras (Glareola pratincola) empiezan a dejarse ver y las gaviotas reidoras (Chroicocephalus ridibundus) ocupan las gradas del fondo. A partir de la segunda mitad, el bullicio es espectacular y son decenas y decenas las parejas de charranes, a los que se suman charrancitos (Sternula albifrons) y chorlitejos chicos (Charadrius dubius) y patinegros (Charadrius alexandrinus). Los fumareles cariblancos (Chlidonias hybrida) también sobrevuelan la zona en buenos números, pero ellos prefieren la intimidad de sus nidos flotantes para sacar adelante a su prole. 






Charrán común (Sterna hirundo - Common Tern)
Charrán común (Sterna hirundo - Common Tern)
Las cebas y  cópulas se repiten allá donde se mire y solamente la voz de algún carricero tordal (Acrocephalus arundinaceus ) consigue elevarse sobre el bullicio reinante. Resulta increíble que todo funcione como un delicado engranaje suizo a pesar del caos generalizado. Este año también  hay un buen número de gaviota cabecinegra (Ichthyaetus melanocephalus) e incluso parece que algunas parejas de charrán patinegro ( Thalasseus sandvicensis) han decidido formar su familia en este rincón; algunos estudios indican que esta especie está en expansión por el Mediterráneo occidental en los últimos años y quizás el moro se convierta en un pequeño reducto más donde reproducirse. No en vano esta marjal se está convirtiendo en un mini santuario para alguna especie que está siendo expulsada de otros lugares por falta de lugares adecuados.

Por supuesto, también los paseriformes aprovechan la zona para reproducirse y además de carricero tordal y común (Acrocephalus scirpaceus) podemos ver a los gorriones comunes (Passer domesticus) y lavanderas boyeras (Motacilla flava) con sus mejores galas y afanándose de un lado a otro con las cebas. Pero esto se merece otra entrada...


Gaviota cabecinegra (Ichthyaetus melanocephalus - Mediterranean Gull ) Charrán común (Sterna hirundo - Common Tern)