La foto es mala, lo sé; las puñeteras prisas es lo que tienen: como ya viene siendo costumbre, escapada a la hora de comer, bocadillo en mano, y disparo de fotos en ejecución sumaria.
Pero pienso que se ven muy bien las diferencias entre los 4 protagonistas. Para el que no tenga el ojo hecho, es -IMHO- una buena comparativa de tamaños, siluetas y poses; una pena que al de la izquierda le cortara el manazas del fotógrafo la larga y característica cola. También había en el juego comodines pero no cayeron en la mano: algunas pagazas piconegras patrullaban el aire pero no quisieron descansar y posar para la posteridad. Lástima, eso hubiera sido repóker. Y bueno, también andaba por allí un primo aún más oscuro que el "morenete", pero si se posa en el grupo además de la piconegra, hubiera sido un problemón: en póker no hay jugada para 6 cartas ;)
Y aquí un trío, foto perpetrada con idéntica impericia. Pero en esta se aprecian mejor las patas y actitud al andar del "morenete", distintos de los "blanquitos". No puedo dejar de recomendar al que le guste este grupo y no controle (y a quien controle también, claro) que pase por la colonia de la marjal del moro: allí hay decenas de los 3 "pequeños" que aparecen en la primera la foto, tanto posados como en vuelo. Y a menudo algún primo extra que se acerca por allí. Buen lugar para hacerse el ojo a esta increíble familia.
La inmensa mayoría de los que os asomáis por aquí sabéis perfectamente lo que son cada uno de ellos -aunque el verraco no es habitual ni mucho menos-. Pero he decidido editar la entrada para que no aparecan sus nombres y que sirva de quiz a quien quiera, ¿quién se atreve?
Ya se cumple casi un mes desde que un gavión cabecinegro (I. ichthyaetus) anda por la Albufera, pero hasta ahora no he tenido ni media hora para acercarme a echarle el ojo. Esta mañana andaba cerca de los dominios de Pedro Marín, amigo, compañero y coordinador del grupo de anillamiento al que pertenezco, GOTUR y en un arrebato me he acercado para tomar un café y charlar unos minutos. Al decirme que tenía localizado al gavión a tiro de piedra de allí, "no he tenido más remedio" que subirme a su coche y acompañarlo... Efectívamente a 5 minutos o quizás menos, estábamos ya en la zona del Saladar de Silla; para el coche, me pasa sus prismáticos, su telescopio, me indica la posición y allí continuaba el bicho. Lo que se dice llegar y besar el santo. ¡gracias, Pedro!. Descansando y arreglándose el plumaje entre decenas de sombrías, reidoras y un buen puñado de Audouin; cientos y cientos de flamencos, un pequeño grupo de zarapitos, lavanderas, bisbitas.... pero los ojos se centraban en él, en la vedette, un bonito ejemplar de 2º invierno. Si no me fallan las fuentes, a excepción de un avistamiento NO homologado de los años 90, sería la 2ª cita para España. La primera fue también en la Albufera de un individuo de 1er año el año pasado, por lo que es posible e incluso probable que sea el mismo individuo repitiendo invernada. Y allí estaba también, unos metros más adelantado y telescopio en ristre, Toni Alcocer, el primero en citar aquel gavión del año pasado.
Una gaviota grande que empequeñece a las sombrías que sesteaban a su lado. Manto claro, pico largo y recto y una insinuación del capuchón negro y anillo ocular blanco que adorna a los adultos en verano. La cámara de paseo, luz dura pero ambiente húmedo y distancia algo larga no eran las mejores condiciones para afotar, pero ya dije que si lo veía, traería foto y lo prometido es deuda. Y desde luego la experiencia a través del telescopio se queda registrada para siempre en la memoria. Ya "solo" queda el reto de verlo en plumaje reproductor, debe ser una pasada semejante verraco con su capuchón negro y el ojo enmarcado en blanco... en fin.
De bonus, como postre al volver, una cigüeña. Que después de ver al gavión como que parece poca cosa, pero por la Albufera es un visitante escaso, de los de apuntar en el cuaderno de campo. Por los aires, bien altos y remontando aupados a las térmicas, tres o cuatro aguiluchos. Mosquiteros, más bisbitas, algún pechiazul, lavanderas blancas, pinzones en los campos ya empezando a secarse, cernícalo sesteando... Una salida extracortita, creo yo que unos 30 minutos, pero de las que se recuerdan, para ir refrescando la afición.
En resumen, otra especie inesperada para mí por muy fácil que aparentara ser (lleva tres semanas por aquí, localizada casi a diario). Sin salir prácticamente al campo, mis esperanzas de ver al gavión se reducían ya a esperar el año que viene a ver si repite visita, pero al final ha habido suerte, con vehículo, chófer y óptica prestados; solo ha faltado que me pusieran unos canapés y una botellita de cava :)
¡saludos!
Con otra luz y distancia, la cosa hubiera salido algo mejor... no se puede tener todo.
Si en Enero comienza el fanguejat (acción de remover el fango para
romper terrones, oxigenar, mezclar y nivelar el suelo) en las zonas más
altas de la Albufera, es en Febrero cuando las labores llegan a las
zonas bajas -els tancats- y cuando la caza ha finalizado y podemos
disfrutarlo y circular por cualquier camino.
Durante el fangueo salen a la superficie miles de invertebrados y esto es un festín que las aves no pueden dejar pasar. Las agujas se agrupan por centenares y las gaviotas por miles; un buen banco de pruebas para ejercitarse en el tema gaviotil reconociendo especies y plumajes. Básicamente gaviota reidora, sombría y patiamarilla, pero de cuando en cuando salta la liebre y nos puede tocar alguna "pedrea" como las canas e incluso algún premio gordo como el gavión cabecinegro que ha rondado por la zona de Saler-Alfafar un buen puñado de días (desconozco si en este momento sigue por allí). Lamentablemente, no he podido escaparme para poder verlo, pero prometo que si sigue y al final consigo verlo y afotarlo, subiré alguna foto.
Pero no menos impresionante es el número de ardeidas, las garcillas boyeras, garcetas comunes y garzas reales se agrupan por muchas decenas. Es una pasada comparar el frenesí de las gaviotas, la elegancia de las garcetas y la parsimonia de las garzas... cada cual a su aire, a su ritmo y su propio estilo.
También los paseriformes, sobretodo estorninos y lavanderas se apuntan a la fiesta. Y también con estos hay que estar ojo avizor; hoy mismo había una lavandera cetrina en Tancat de Milia... no es zona de arroz, pero hay que estar atentos. Y detrás de todos ellos, las rapaces: el esmerejón esquivo y caro de ver, los cernícalos o los ratoneros y águilas calzadas que se irán en cuanto alargue el día un poco.
¿Y estos? Pues ni idea, en un cercado junto a una sala de fiestas están... no es que sean lugareños de rancio abolengo precisamente, pero cuanto menos sí es una imagen curiosa en la Albufera y aquí la dejo.
Nunca se sabe, quizás inicien una nueva estirpe en la albufera ;)
Y bueno, algún día conseguiré echarle el rato que se merece a una entrada sobre el fangueo aunque ya hay decenas de blogs y fotos sobre el tema. De momento ahí quedan estas fotillos robadas a ratos entre trabajo y trabajo... pero no puedo dejar de colgar un pequeño vídeo donde se puede adivinar una microfracción de lo que supone el fangueo para las aves.
A mí (hace años) me cayó una multa de órdago y me requisaron un machete inutilizable en caso de necesidad porque iba metido en el petate de una tienda de campaña junto a los sacos de dormir y utillaje vario de acampada en el maletero del coche. Si es la ley, es la ley, por absurda que sea, pero ya que estamos que sea para todos igual; si es así y siguiendo el principio de proporcionalidad, veremos en qué debería quedar esto y en qué queda realmente al final. Mejor no digo nada, que si escribo con sinceridad seguro que salgo peor parado que los protagonistas de la fiesta. De momento, en mi humilde opinión esa gente no es apta para poseer un arma de fuego en su put vida, pero bueno... dije que me callaba: ustedes mismos que tiene ojos lean el enlace de arriba y háganse su idea.