Como siempre ocurre cuando uno quiere una buena foto para documentar, la distancia y la luz jugaban en contra. Pero al menos algo testimonial salió.
viernes, 26 de abril de 2013
Chlidonias leucoptera
¡Hola de nuevo!
Pues de nuevo metido en el observatorio de la colonia de estérnidos del moro y al recolocarse la colonia después de un zafarrancho de combate de los que ocurren cuando se acerca alguna gran gaviota, el aguilucho lagunero (Circus aeruginosus) que no se va de veraneo de momento o cualquier bicho viviente que consideren amenaza, esta tarde ví 3 pequeñas "pelotas negras" que llamaban inevitablemente la atención entre tanto pájaro mayoritariamente blanco. Algún que otro fumarel cariblanco (Chlidonias hybrida) reposa en la isla y da el toque oscuro, pero no, estos eran mucho más negros, cantaban a lo lejos. Lo primero que se le viene a uno a la cabeza es el fumarel común (Chlidonias niger) que a pesar de su nombre, en esta zona no es nada común y solamente podemos ver algún ejemplar en paso (de hecho sería la primera vez que lo hubiera visto en el paso prenupcial por aquí). Sin embargo, un golpe de prismático no dejaba lugar a dudas: tres ejemplares de fumarel aliblanco (Chlidonias leucoptera) que -estos sí- haciendo honor a su nombre mostraban unas inmaculadas alas blancas y llamativas patas de un rojo muy vivo. ¡toma ya, 3 de una tacada y en prenupcial!.
jueves, 25 de abril de 2013
De amores y otras cosas...
Si te acercas a la Marjal dels Moros en abril sería imperdonable no pasar un rato -y quien dice un rato, dice unas horas- por la colonia reproductora de estérnidos y ver en directo el milagro de la vida. Ya en los primeros días del mes van llegando contingentes de charranes comunes (Sterna hirundo), las canasteras (Glareola pratincola) empiezan a dejarse ver y las gaviotas reidoras (Chroicocephalus ridibundus) ocupan las gradas del fondo. A partir de la segunda mitad, el bullicio es espectacular y son decenas y decenas las parejas de charranes, a los que se suman charrancitos (Sternula albifrons) y chorlitejos chicos (Charadrius dubius) y patinegros (Charadrius alexandrinus). Los fumareles cariblancos (Chlidonias hybrida) también sobrevuelan la zona en buenos números, pero ellos prefieren la intimidad de sus nidos flotantes para sacar adelante a su prole.
Las cebas y cópulas se repiten allá donde se mire y solamente la voz de algún carricero tordal (Acrocephalus arundinaceus ) consigue elevarse sobre el bullicio reinante. Resulta increíble que todo funcione como un delicado engranaje suizo a pesar del caos generalizado. Este año también hay un buen número de gaviota cabecinegra (Ichthyaetus melanocephalus) e incluso parece que algunas parejas de charrán patinegro ( Thalasseus sandvicensis) han decidido formar su familia en este rincón; algunos estudios indican que esta especie está en expansión por el Mediterráneo occidental en los últimos años y quizás el moro se convierta en un pequeño reducto más donde reproducirse. No en vano esta marjal se está convirtiendo en un mini santuario para alguna especie que está siendo expulsada de otros lugares por falta de lugares adecuados.
Por supuesto, también los paseriformes aprovechan la zona para reproducirse y además de carricero tordal y común (Acrocephalus scirpaceus) podemos ver a los gorriones comunes (Passer domesticus) y lavanderas boyeras (Motacilla flava) con sus mejores galas y afanándose de un lado a otro con las cebas. Pero esto se merece otra entrada...
sábado, 13 de abril de 2013
Marjal dels Moros



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